Por
Deny Extremera San Martín
Aunque el cine llegó a Cuba a poco de entrado el
siglo XX y la isla arribó temprano a la televisión y a las
producciones cinematográficas, antes del triunfo de la Revolución
se habían rodado unos ochenta largometrajes, la mayoría
melodramas que no decían nada de la realidad del país.
Tras el triunfo de la Revolución el 1
de enero de 1959, la primera ley cultural del gobierno
revolucionario fue, el 24 de marzo, la creación del Instituto
Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC.
Los primeros diez años de la institución fueron llamados por la
crítica como la Década de Oro del Cine Cubano,
sobre todo por el año 1968, cuando Humberto Solás y Tomás Gutiérrez
Alea (Titón), con el tiempo los más grandes directores del país,
hicieron Lucía y Memorias del
Subdesarrollo, esta última uno de los cien mejores
filmes de la historia del celuloide según encuesta de la Federación
Internacional de Cine-clubes.
Pero la nota más sobresaliente del cine cubano en
los últimos años, fue Fresa y Chocolate (1993)
-codirigida por Alea y Tabío, - un filme sobre la intolerancia
que narra la amistad entre un homosexual y un miembro de la Unión
de Jóvenes Comunistas, y que dio a la isla su primera nominación
para el Oscar.
Una de las vertientes más fuertes del cine cubano
en los últimos 40 años ha sido el documental y los
cortometrajes, que ha tenido como máximo exponente Now
(1965), de Santiago Álvarez, según expertos el primer video clip
de la historia, que combina una canción con una ininterrumpida
secuencia de imágenes sobre la desigualdad racial en Estados
Unidos. No ha faltado tampoco la producción de dibujos animados;
en el '74 nace el héroe infantil por excelencia de los niños
cubanos, Elpidio Valdés, personaje que
representa a un mambí en lucha contra el régimen colonial español
y del que hasta la fecha hay decenas de cortos y varios
largometrajes. Otro éxito en este sentido fue Vampiros en La
Habana, realizada en los '80.
Imprescindible en la historia del cine cubano, es el
Noticiero ICAIC Latinoamericano, cuyo primer
director fue Alfredo Guevara, actual presidente del ICAIC, y que más
tarde pasaría a Santiago Álvarez, el más grande documentalista
de la isla. Otros detalles importantes del quehacer cubano en el
cine son el Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, que desde 1979 se celebra cada año en
La Habana y es el más importante de su tipo en América Latina, y
la Escuela Internacional de Cine, Televisión y Video de
San Antonio de los Baños, levantada en 1986 en un
terreno donado por el gobierno cubano, auspiciada por la Fundación
del Nuevo Cine Latinoamericano y con el apoyo de Gabriel
García Márquez, en la cual han estudiado especialidades como
dirección, guión, fotografía y edición cientos de jóvenes del
Tercer Mundo.
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