El
nombre de "Feeling" provino de una expresión coloquial,
tomada obviamente del idioma inglés, con que los jóvenes
compositores al reunirse a expresar sus inquietudes artísticas
calificaban las ejecuciones propias y ajenas. Una canción podía
ser interpretada con o sin "Feeling", con o sin el
sentimiento necesario para lograr que una ejecución musical
tuviera el poder de comunicar emociones, de hacer partícipe al
oyente de los sentimientos del compositor.
El
"Feeling" dio muchas libertades para los intérpretes.
El estilo de las nuevas canciones invitaba a los cantantes e
instrumentistas a practicar una cómoda holgura al momento de la
ejecución. La nueva forma de hacer el bolero no sólo toleraba
sino parecía pedir del ejecutante su emancipación y el
aprovechamiento de su libre albedrío. Las melodías podían ser
recreadas por el intérprete, dentro de los moldes marcados por el
compositor, dando como resultado una manera muy fresca de entender
y sentir la canción romántica.
Uno
de los compositores más importantes de este género de la música
cubana fue José Antonio Méndez,
sus composiciones melódicas e inigualables se dieron a
conocer poco a poco en su voz,
ronca y pausada, o a través de intérpretes como Toña la
Negra, Los Tres Ases, Lucho Gatica, Elena Burke o Marco Antonio Muñiz.
Otro gran pilar del movimiento del "Feeling" es César
Portillo de la Luz, que comenzó a ser conocido internacionalmente
después que el mexicano Fernando Fernández interpretó en una
película su bolero "Contigo en la distancia.
Lo
que el "Feeling" significó musical y poéticamente
hablando se resume en las palabras de César Portillo de la Luz: "Aquel
mundo armónico del jazz, de los impresionistas, de las bandas
sonoras, nos indujo a un manejo más libre y atrevido de las
estructuras melódicas y armónicas, lo cual, unido a una forma más
coloquial en las letras, aportó sin dudas una canción de nuevo
corte."
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