El Son nació a fines del siglo XIX y forma parte intrínseca de la formación de la nacionalidad cubana. Su surgimiento se ubica en la región oriental de Cuba, principalmente en Santiago y en la cordillera montañosa de Sierra Maestra; aunque también se asocia con la provincia de Guantánamo y las fiestas Changüí que allí se celebraban.
Los instrumentos originales del Son fueron: el Tres y la Guitarra como una manifestación concreta de la cultura hispana; el Bongó aportó la concepción de la interpretación politímbrica que se desprende de sus múltiples formas de ejecución, las Maracas y las Claves normalmente ejecutadas por el cantante y, finalmente, la Marímbula y la Botija que fueron sustituidas por el Contrabajo en los predios urbanos.
Los Cuartetos de Son que provenían de las zonas rurales dominaron el marco musical de la ciudad y en la década del 20 se transformaron en Sextetos. Por ejemplo, el Sexteto Habanero fundado en el 1920 tuvo su antecedente en el cuarteto Oriental; en 1927 con la integración de una Trompeta se convirtió en Septeto, aunque mantuvo el nombre de Sexteto Habanero, así dio origen y definió este formato instrumental sonero, característico de los medios urbanos y de gran influencia en el resto del Caribe desde la década de 1930. Entre los septetos cubanos se destaca Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, que con su poder creador trabajó en los contornos del Son oriental impartiéndole un tratamiento y desarrollo más amplio en lo musical y con una temática literaria más profunda y variada. Sin duda el estilo del trompetista del septeto,
Lázaro Herrera, y la independencia brindada por Piñeiro al cantante como solista, permitió que el Septeto Nacional sea la referencia obligada para este tipo de agrupación tanto en Cuba como en el Caribe.
En el 1940 surgen los Conjuntos, cuando el tresero
Arsenio Rodríguez decide ampliar el formato del septeto y le añade dos Trompetas, la Tumbadora y el Piano. La guitarra se dejó de utilizar en los Conjuntos y el Tres quedó como el instrumento emblema de las agrupaciones soneras. Otros Conjuntos que se
destacaron en la interpretación del Son desde la década de 1940 fueron La Sonora Matancera como conjunto acompañante de grandes figuras del canto caribeño, y el Conjunto Casino por su
exquisita sonoridad e inigualable sabor interpretativo.
En la década de 1950 Benny Moré, el genio de la música cubana, creó una escuela aparte en la interpretación del Son, él en si mismo acompañado por su banda gigante (La Tribu, como él les llamaba) era un estilo sin competencia, un fuera de serie en la música popular del caribe.
A fines de los 60 y principio de los 70 el bajista cubano Juan Formell y su agrupación Los Van Van crean El Songo al mezclar el Son con la música electrónica americana del Beat. Formell incorporó en la Charanga los trap drums, el bajo eléctrico, amplificó los violines a la vez que estos tenían un énfasis rítmico, y los cantantes interpretan a tres voces; finalmente introdujo los Trombones en las Charangas cubanas.