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Religión - La Patrona de Cuba

En un legajo del Archivo de Indias consta que en 1687 por primera vez se habló de un hallazgo único en la historia: "...cuenta el negro esclavo Juan Moreno, que en la Bahía de Nipe -zona nororiental de Cuba-, mientras se encontraba en una canoa junto a otros dos esclavos, vio a lo lejos un bulto blanco que parecía una niña flotando sobre las olas..." Los navegantes no podían dar crédito a lo que veían y decidieron acercarse; la ansiedad por salvar a lo que creían un ser humano, dio paso a la sorpresa: ante los ojos atónitos de los infantes se perfiló con nitidez la imagen de lo que pensaban era la Virgen María, que flotaba sobre las aguas tranquilas, cargando al niño Jesús ceñido con su brazo izquierdo, mientras en la diestra sostenía una cruz de oro.

Una vez repuestos de su asombro y al percatarse que era real lo que veían y no una aparición divina, los improvisados marinos remaron hasta alcanzar a la imagen que flotaba sobre un trozo de madera fracturada, donde se leía la inscripción: "Yo soy la Virgen de la Caridad". Quizás Juan y sus acompañantes volvieron aquel día a la costa sin la sal que fueran a buscar quién sabe a qué improvisada salina rústica, pero el tesoro era suficiente justificación ante los padres para regresar sin el encargo.

La imagen fue llevada hasta el poblado Real de Minas, muy cerca de la entonces villa de Santiago de Cuba, donde se abre una las mayores vetas de cobre a cielo abierto de América. Los vecinos recibieron el hallazgo como una buena señal del cielo y construyeron de inmediato una ermita para que sirviera de templo al ídolo religioso. Subrepticias desapariciones de la imagen y su misteriosa aparición en un cerro cercano, hizo pensar a los mineros que la virgen deseaba estar allí al borde de la mina y en ese lugar levantaron el primer santuario, en el mismo sitio donde hoy se encuentra la iglesia que conserva aquel ídolo encontrado por Juan y sus pequeños amigos.

El Santuario del Cobre es destino obligado para los devotos a la Patrona de Cuba, que van a su templo muchas veces a pagar promesas. Las ofrendas se acumulan: joyas de oro y piedras preciosas, muletas, otras riquezas de valores diversos y hasta la medalla de oro ganada por el escritor norteamericano Ernest Hemingway con el Premio Nobel, son algunos de los objetos que se exhiben en la pequeña capilla trasera del actual templo. Los peregrinos se llevan consigo diminutas piedras de la mina, donde brillan las partículas de cobre y las conservan en sus casas en vasos de agua, bolsillos o bolsos, como protección contra los males o quizás como buena luz para el futuro personal y familiar.

En 1915 los veteranos de la Guerra de Independencia (se conocían como mambises a quienes lucharon contra los colonialistas españoles) escribieron al Papa Benedicto XV pidiendo que proclamara Patrona de Cuba a la Virgen de la Caridad del Cobre. Unos años más tarde, el Papa Pío XI autorizó la coronación canónica de la sagrada imagen. Es en la mañana del 20 de diciembre de 1936, cuando se realizó la coronación por el entonces obispo de Santiago de Cuba, Monseñor Valentín Zubizarreta.

El Papa Pablo VI envió el 30 de diciembre de 1977 como delegado suyo, al cardenal Bernardín Gantín, portador de la Bula Papal, por la que se proclamó Basílica Menor al hasta entonces Santuario Nacional. El cardenal Gantín acompañó a Juan Pablo II en su reciente viaje a Cuba, en enero de 1998,  y precisamente una de las actividades del Sumo Pontífice fue coronar y bendecir a la Virgen de la Caridad del Cobre en su propio santuario.
 

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